Estaba en la noche pensando en los sueños y cuando cogí papel y boli no fui capaz de plasmar lo que quería expresar, me quedé en blanco. Y la verdad es que no se pueden plasmar los sentimientos. La forma de representarnos, de explicarnos, es lo que nos hace únicos i especiales. Los sueños, como los besos, como los abrazos, son formas de representación. El odio, el amor, la amargura, todo proviene de lo que nuestra cabeza crea. Sueños, representaciones de lo que nos gustaría ser o que pasará en un futuro, forma que representa nuestros deseos pero también nuestros temores, nuestros miedos más irracionales.
Cuando hablamos de amor, hablamos de corazón, y yo me pregunto el porqué un órgano tan vital como es el corazón representa ese sentimiento en concreto. Y es quizás porque el amor al igual que el corazón es vital para nosotros, es el motor que mueve la vida de una persona. El corazón hace que nuestro cuerpo entero funcione, simplemente con un latido, nos proporciona todo lo que necesitamos para vivir. El amor al igual que el corazón es vital para que nosotros no nos volvamos vacíos por dentro. El amor es lo que nos llena de vida, el saber que no estás solo, que hay alguien que te quiere, que está a tu lado, un amigo, un familiar, alguien a quién amar. Necesitamos el amor para poder experimentar cualquier otro sentimiento como la compasión, el respeto, el arrepentimiento, la melancolía, la paz y para que otros sentimientos, también creados por el amor no se sobrepongan a nosotros. Del amor nació el odio de no poder conservarlo, la tristeza porque se acabó yendo, el olvido porque necesitamos curar las heridas, la decepción de haberlo perdido y no poder recuperarlo. Y a la vez, hacen que nazcan otros sentimientos como la ilusión por volver a encontrarlo y la nobleza por sentirlo como si fuera la primera vez.
Cuando hablamos de amor, hablamos de corazón, y yo me pregunto el porqué un órgano tan vital como es el corazón representa ese sentimiento en concreto. Y es quizás porque el amor al igual que el corazón es vital para nosotros, es el motor que mueve la vida de una persona. El corazón hace que nuestro cuerpo entero funcione, simplemente con un latido, nos proporciona todo lo que necesitamos para vivir. El amor al igual que el corazón es vital para que nosotros no nos volvamos vacíos por dentro. El amor es lo que nos llena de vida, el saber que no estás solo, que hay alguien que te quiere, que está a tu lado, un amigo, un familiar, alguien a quién amar. Necesitamos el amor para poder experimentar cualquier otro sentimiento como la compasión, el respeto, el arrepentimiento, la melancolía, la paz y para que otros sentimientos, también creados por el amor no se sobrepongan a nosotros. Del amor nació el odio de no poder conservarlo, la tristeza porque se acabó yendo, el olvido porque necesitamos curar las heridas, la decepción de haberlo perdido y no poder recuperarlo. Y a la vez, hacen que nazcan otros sentimientos como la ilusión por volver a encontrarlo y la nobleza por sentirlo como si fuera la primera vez.
Así podemos decir que el amor es la base de la cordura, de la locura, del odio, de la paz, de la alegría, de la tristeza. Un sentimiento no existiría sin el otro, el orgullo, la melancolía, el egoísmo, todos juntos están unidos por una misma razón, por un mismo corazón.
Sentimientos reproducidos por sueños que crea nuestra cabeza con la ayuda de nuestro corazón. Podemos engañarnos a nosotros mismos pero jamás engañaremos a los sentimientos, porque estos se guían unos a otros. La razón providente de la cabeza siempre puede hacerte recordar momentos pasados que desearías olvidar y así, lograr que nada se interponga entre tu meta y tu, que nada se repita.
Sentimientos reproducidos por sueños que crea nuestra cabeza con la ayuda de nuestro corazón. Podemos engañarnos a nosotros mismos pero jamás engañaremos a los sentimientos, porque estos se guían unos a otros. La razón providente de la cabeza siempre puede hacerte recordar momentos pasados que desearías olvidar y así, lograr que nada se interponga entre tu meta y tu, que nada se repita.
Es curioso lo que puedes deducir de un simple hecho como es el de amar, seas o no correspondido siempre habrá algún tipo de sentimiento que aflore en ti.
Cuando llegues a tomar una decisión sobre algo, pregúntale el porqué de la razón y escucha al corazón, que será quién te guíe. Porque no dejarlo hacer? A caso no le confías tu cuerpo? tu alma? porque no dejar que tome una decisión si al fin y al cabo te mantiene con vida?
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