Miro. Observo. Sus ojos parecen tristes y cansados. La marca morada en la
concavidad de sus ojos lo confirma. Su pelo oscuro cae sobre sus hombros,
desordenado, sin brillo. Sus mejillas son pálidas, no hay rastro del rubor que
antes las cubría. Su boca es ahora una fina línea que ha perdido el color. La
sonrisa burlona que antes dejaba entrever sus hoyuelos ha desaparecido, ya no
esta. Miro. Observo. Su piel antes morena por el sol, ahora es pálida, sin
brillo. Sus ojos, hace algún tiempo, miraban la vida con ilusión y esperanza,
pero ahora solo se tiñen de un negro oscuro que no deja entrever ni siquiera el
alma que esconden. No, ya no está. Se fue. La alegría, la timidez, la
inocencia, la valentía, todo. Todo se ha ido. Ahora los ojos se vuelven
interrogantes y se preguntan si algún día volverá a su ser. Si todo continuará sumiéndose
en la oscuridad o podrá volver. Volver a ser la misma. Volver a sonreír. Miro.
Observo. El reflejo que me devuelve el espejo de mi habitación ya no soy yo. Y si no soy yo la que se refleja
en el espejo, entonces, quién soy?
Comentarios
Publicar un comentario