Ir al contenido principal

Sufridora por elección propia

La lucha nunca termina. Problemas, soluciones, enigmas sin respuesta, preguntas que no pueden ser contestadas... Todo continua, no hay una pizca de luz en el horizonte, todo parece negro, incluso después de prometerme no seguir buscando, tengo la capacidad de esperanzarme i pensar que incluso mi reciente victoria personal, nada tiene sentido. Una simple llamada lo solucionaría todo pero...  es lo que quiero? Soy orgullosa, lo suficiente para no llamarle i afrontar la realidad. Se avergüenza. Ninguna respuesta dada a hasta ahora, es lo suficientemente creíble para aferrarse a ella y creer que no es por vergüenza que nos vemos en su casa a horas poco adecuadas, para creer que no se despide con un beso porque tiene miedo... Miedo a que? Miedo a lo que la gente pueda pensar, miedo a afrontar que hiciste algo de lo que no estás orgulloso...Pero si lo has hecho repetidas veces.. de que tienes miedo? De lo que tus amigos i la gente que te conoce piense? Lo respeto, lo respete hasta tal punto que seguí viéndote a pesar de que sabía que nada cambiaría, que tus promesas i tus te quiero no se cumplirían. Sabía que me estabas engañando, que creíste que diciéndome cosas bonitas caería a tus pies. Tus " te echo de menos" eran más falsos de lo que nunca podría haber imaginado. Aquí i ahora, ese sería el lema para describir nuestros encuentros. Antes, meramente sexuales, ahora, inexistentes. Explicaciones eso era lo que ibas a darme después de esa llamada, me dijiste que me llamarías que me explicarías él porque de tanto secreto, pero no lo hiciste. Me viste pasar por tu lado y ni me saludaste, dudo que ni siquiera me mirarás. Seguí viéndote porque me hacías creer que no era solo una persona, me hiciste sentir deseable, algo que nadie nunca había hecho. Para mí eso significaba mucho. Me hiciste ganar confianza en que podría llegar a gustar a alguien aunque solo fuera algo meramente sexual y por eso te doy las gracias. También te las doy por haberme hecho dar cuenta de que no me merecías, de que mi tiempo contigo solo era una mancha en mi vida. Me hiciste pensar que la culpable de esa situación era yo, de que una persona como yo no podía ser amada, solo querida en silencio.  Y sabes? Cuando todo acabó me di cuenta de que la culpa no era mía, si no nuestra. Culpa mía fue el siempre haber sabido que no tendría nunca nada contigo, más que la sensación de sentirme mal por algo que compartíamos los dos,  y aún seguir quedando contigo. Sabes cuál es tu parte de culpa?  El no haber sabido valorarme i tratarme como me merezco.

Ahora te digo adiós y cierro un capítulo más que encerraré en mí memoria pero que con el tiempo recordaré con dulzura. Si algo he aprendido es que no quiero un niño a mi lado, quiero un hombre.

Comentarios